Leti es la estudiante «perfecta»; Sabri toca el violín y practica esgrima. Una foto misteriosa que se cuela en las redes sociales desencadena rumores y reacciones, y el microclima del colegio comienza a convertirse en una olla a presión a punto de explotar.
A veces, para sobrevivir, parece que hubiera que salir a buscarse por los caminos más oscuros.
Lastimarse, dudar, caer, incluso romperse para volver a construirse.
Y reinventarse. Esta es una novela que explora el daño que podemos llegar a hacernos a nosotros mismos, pero también la alegría del autodescubrimiento y las ganas de estar mejor.
Narrada con la sensibilidad justa y una banda musical algo retro, es al mismo tiempo brillante y dolorosa, como un tatuaje rojo..